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	<title>El Universo de Martina &#187; Literatura</title>
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		<title>Poesía&#8230; eres tú</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Apr 2017 13:27:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Rosa Ballarin]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>En mis tiempos mozos, la televisión era en mi casa un utensilio más que servía para decorar en el salón, porque mis padres no nos dejaban ver nada que tuviera rombos (ni siquiera uno) y entonces hasta los documentales estaban medio censurados. Se encendía sólo a la hora del telediario y/o en la franja infantil. En aquellos esporádicos ratos que la<em> “generosidad”</em> de mis progenitores nos concedía conocí a una señora gordita de pelo corto, con voz ronca, que solía llevar corbatas y se sacaba unos divertidos estribillos de cualquier globo. Yo entonces no lo sabía, pero aquello era poesía pura: entraba por los oídos, no como un asunto sesudo y aburrido, sino como una canción pegadiza.<a href="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2017/04/gloria-02.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-18182" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2017/04/gloria-02-222x288.jpg" alt="gloria-02" width="222" height="288" /></a></p>
<p>Esa señora potente que jamás se puso una falda habría cumplido cien años justo estos días, razón más que meritoria para que su nombre se haya recuperado para honor de un género literario a veces olvidado y casi perdido<a href="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2017/04/gloria01.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-18181" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2017/04/gloria01-222x288.jpg" alt="gloria01" width="222" height="288" /></a>, que, ahora lo sé, ella hizo grande. <strong>Gloria Fuertes</strong> me ayuda a traer aquí versos y dolores que, releídos con madurez y distancia, son un ejercicio perfecto de la literatura más ignorada. La exposición que el<strong> teatro Fernán Gómez de Madrid</strong> le ha dedicado es un delicado paseo por sus estrofas, por su vida viajera, por su homosexualidad creadora, por su bondad enorme, como su peso y sus estrofas. Allí me he comprado uno de sus libros, <em>“Ni tiro, ni veneno, ni navaja”</em>. Y aunque es menudo, leo cada día sólo una página, me lo estoy dosificando para disfrutarlo más, lentamente, como era su hablar. Lo cierto es que es un buen momento para recobrar su talento, sus hondos poemas, rimando con su personalidad:</p>
<p><em>“Los pájaros anidan en mis brazos, en mis hombros, detrás de mis rodillas, entre los senos tengo codornices, los pájaros creen que soy un árbol. Una fuente se creen los cisnes, bajan y beben todos cuando hablo. Las ovejas me pisan cuando pasan y comen en mis dedos los gorriones, se creen que soy tierra las hormigas y los hombres se creen que no soy nada”. (De “Poemas del suburbio”)</em>.<a href="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2017/04/gloria03.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-18183" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2017/04/gloria03-222x288.jpg" alt="gloria03" width="222" height="288" /></a></p>
<p>Este acontecimiento casa en 2017 con otro aniversario fundamental, los 75 años de la muerte de <strong>Miguel Hernández.</strong> Si la política y la atrocidad no lo hubieran matado en una cárcel, la historia nos habría legado una obra aún más colosal de la que dejó. Quizás ningún poeta haya aunado tantos elogios comunes en la grandeza, la humanidad y la hermosura. Ojala este recuerdo que marcan las cronologías ayude a recobrar en las aúlas y las tertulias su espíritu y su poesía. Y allá en las alturas, a lo mejor Gloria le recita a Miguel :</p>
<p><em>«A las aladas almas de las rosas</em><br />
<em>del almendro de nata te requiero,</em><br />
<em>que tenemos que hablar de muchas cosas,</em></p>
<p><em>compañero del alma, compañero». (De «Elegía»)<a href="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2017/04/gloria04.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-18184" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2017/04/gloria04-222x288.jpg" alt="gloria04" width="222" height="288" /></a><br />
</em></p>
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		<title>SIEMPRE NOS QUEDARÁ PARÍS</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Nov 2015 14:27:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Rosa Ballarin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Otros Habitantes]]></category>
		<category><![CDATA[francesa]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[París]]></category>
		<category><![CDATA[Suite]]></category>

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		<description><![CDATA[Habré visto unas cuatrocientas veces la película «Casablanca». Y  aún conservo la ingenuidad de creer que, algún día, Rick (Humphrey Bogart) se quedará ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1331" height="1024" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/11/paris01.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="paris01" /></p><p style="text-align: left"><a href="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/11/paris01.jpg"><img class=" size-medium wp-image-17878 aligncenter" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/11/paris01-374x288.jpg" alt="paris01" width="374" height="288" /></a></p>
<p style="text-align: left">Habré visto unas cuatrocientas veces la película «Casablanca». Y  aún conservo la ingenuidad de creer que, algún día, Rick (Humphrey Bogart) se quedará con Ilsa (Ingrid Bergman) y no habrá bombardeo ni cielo que los separe. Como la fe no mueve finales felices, termino por claudicar. Pero me apropio del eco de la frase que sobrevuela por encima del amor, las armas, la virtud y el honor en tiempos de guerra: «Siempre nos quedará París» le dice el enamorado a su amada. Y entonces lloro de felicidad.</p>
<p>Todos deseamos tener nuestro París soñado, más ahora que las balas han hablado.  Así que recupero para la memoria literaria el París inmortal, el luminoso, el bohemio, también el miserable, el de la fiesta y el de la desdicha, el que grandes personas escribieron para usted y para mí, el que está en los libros y no hay pistola que calle. Para honrar ese universo invencible he recogido doce títulos que se desarrollan en esta capital de todos los mundos posibles. Ni son todos los que están ni están los que son, (hay una enciclopedia infinita de títulos en materia parisina), pero a mí me bastan para recordar que la literatura no la mata nadie. Va por París, va por la paz:</p>
<p><strong><em>Notre Dâme, de Victor Hugo</em></strong> (1831), la obra cumbre del francés. La catedral de las catedrales se convierte en un ser vivo cobijando las miserias de un jorobado deforme, su enamorada gitana y el archidiácono, el malvado Frollo. La madre de todas las novelas. Más patria que La Marsellesa.</p>
<p><strong><em>Papá Goriot,</em> <em>de Balzac</em></strong> (1835). Un padre que termina viviendo en la miseria por dar a sus hijas posición y caprichos en una sociedad que rechaza a las clases bajas.</p>
<p><strong><em>Claudine en París, de Colette</em></strong> (1901). Toda la sensualidad del París más libertino con la mirada de una mujer adelantada a su tiempo.</p>
<p><strong><em>Trópico de cáncer, de Henry Miller</em></strong> (1934). Las vivencias del escritor huido de su país, EE UU, y asilado en los ambientes más bohemios y sórdidos donde malvive como narrador.</p>
<p><strong><em>Suite Francesa, de Irene Némirovsky</em></strong> (1939- Publicada en 2004). La autora no conoció el éxito de este magistral libro porque murió en un campo de concentración en plena Guerra Mundial. Sus hijas, felizmente, la recuperaron. La capital francesa es el punto de partida para una huida de la ocupación alemana buscando la supervivencia lejos de la desolación.<a href="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/11/paris02.jpg"><img class=" size-medium wp-image-17887 aligncenter" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/11/paris02-222x288.jpg" alt="paris02" width="222" height="288" /></a></p>
<p><strong><em>Rayuela, de Julio Cortázar</em></strong> (1963). Este juego de niños es en realidad el modo de entender el laberinto de calles, amores y desamores que Horacio Oliveira y la Maga protagonizan. El surrealismo literario hecho arte.<a href="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/11/paris03.jpg"><img class=" size-medium wp-image-17888 aligncenter" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/11/paris03-222x288.jpg" alt="paris03" width="222" height="288" /></a><a href="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/11/paris04.jpg"><img class=" size-medium wp-image-17889 aligncenter" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/11/paris04-222x288.jpg" alt="paris04" width="222" height="288" /></a></p>
<p><strong><em>París era una fiesta, de Ernest Hemingway</em></strong> (1964). La novela total de un americano que descubre en Europa el verdadero reflejo de la luz y de la alegría.</p>
<p><strong><em>¿Arde París?</em></strong>, de Larry Collins y Dominique Lapierre (1964). La lucha por superar el asedio aleman. Un best seller necesario.</p>
<p><strong><em>La elegancia del erizo, de Muriel Barbery</em></strong> (2006). La portera de un inmueble parisino es en realidad una sabia que esconde grandes conocimientos sobre la cultura y sobre la vida.</p>
<p><strong><em>La delicadeza, de David Foenkinos</em></strong> (2011). Una joven viuda convive con el dolor insoportable de su pérdida y el amor que llama de nuevo a su puerta cuando cree no estar aún lista para empezar de nuevo. Su título lo dice todo.</p>
<p><strong><em>Las hierbas de las noches, de Patrick Modiano</em></strong> (2012). Un escritor recuerda en un café parisino a través de unas cartas su vida en la ciudad, cuarenta años antes. El mejor Nobel.</p>
<p>Y para terminar, un libro que es casi un enunciado de mis intenciones. <strong><em>Y París no se acaba nunca, de Enrique Vila-Matas</em></strong> (2003), un homenaje a Hemingway, un tributo al París más libre y eterno.</p>
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		<title>HASTA SIEMPRE,  GABO</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Apr 2014 06:30:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Intruso]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[El Intruso]]></category>
		<category><![CDATA[Cien años de soledad]]></category>
		<category><![CDATA[El coronel no tiene quien le escriba.]]></category>
		<category><![CDATA[Gabo]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel García Márquez]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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		<category><![CDATA[realismo mágico]]></category>

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		<description><![CDATA[Los genios no deberían morir. O quizás sí. Duele la pérdida del gigantesco escritor retratante de almas, inventor de palabras y escrutador de ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><b><a href="http://www.eluniversodemartina.es/2014/04/hasta-siempre-gabo.html/agaboflorbase_image" rel="attachment wp-att-12966"><img class="aligncenter size-medium wp-image-12966" alt="AGABOFLORbase_image" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/04/AGABOFLORbase_image-384x215.jpg" width="384" height="215" /></a></b></p>
<p><b>Los genios no deberían morir. O quizás sí. Duele la pérdida del gigantesco escritor retratante de almas, inventor de palabras y escrutador de la grandeza y miseria humana. Con Gabriel García Márquez se va también una parte de vidas menores reflejadas en  personajes que llenaron páginas de amor, esperanza, miseria y soledad a partes iguales. <span id="more-12965"></span>Tan real, tan cruel como la vida misma. Esa existencia retratada en el final de una de sus obras maestras en las que cinceló un demoledor y genial retrato de la soledad del perdedor. «Gabo» era tan grande que cualquiera de sus creaciones consideradas menores merecía el título de obra maestra, sólo devorada por la inmensidad de sus cien años de soledad. Aureliano Buendía fue su personaje más emblemático pero bien podría haber sido ese otro recio Coronel, cómplice de la amargura, que nos dejó la sentencia que hoy, más de medio siglo después de su alumbramiento, firmarían millones de almas tan solitarias, tan ilusas y tan derrotadas como la suya. </b></p>
<p><b><a href="http://www.eluniversodemartina.es/2014/04/hasta-siempre-gabo.html/agabriel-garcia-marquez-tiempo-colombia_nacima20140418_0035_6" rel="attachment wp-att-12967"><img class="aligncenter size-medium wp-image-12967" alt="AGabriel-Garcia-Marquez-Tiempo-Colombia_NACIMA20140418_0035_6" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/04/AGabriel-Garcia-Marquez-Tiempo-Colombia_NACIMA20140418_0035_6-384x214.jpg" width="384" height="214" /></a></b></p>
<p><b>El Coronel vivió como pudo, se entregó como nadie y esperó la recompensa que jamás llegaba para cerrar con una sonora palabra uno de los finales más maravillosamente duros y deprimentes de la Literatura universal. «Mierda». Tan cruel,  tan real como esos sueños, esa vida, que se nos escapa. </b></p>
<p><b> </b></p>
<p><b>EL CORONEL NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA   </b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://www.eluniversodemartina.es/2014/04/hasta-siempre-gabo.html/ael-coronel-no-tiene-quien-le-escriba" rel="attachment wp-att-12968"><img class="aligncenter size-medium wp-image-12968" alt="AEl-coronel-no-tiene-quien-le-escriba" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/04/AEl-coronel-no-tiene-quien-le-escriba-195x288.jpg" width="195" height="288" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>-Qué se puede hacer si no se puede vender nada -repitió la mujer.</b></p>
<p><b>-Entonces ya será veinte de enero -dijo el coronel, perfectamente consciente-. El veinte por ciento lo pagan esa misma tarde.</b></p>
<p><b>-Si el gallo gana -dijo la mujer-. Pero si pierde. No se te ha ocurrido que el gallo pueda perder.</b></p>
<p><b>-Es un gallo que no puede perder.</b></p>
<p><b>-Pero suponte que pierda.</b></p>
<p><b>-Todavía faltan cuarenta y cinco días para empezar a pensar en eso -dijo el coronel.</b></p>
<p><b>La mujer se desesperó.</b></p>
<p><b>«Y mientras tanto qué comemos», preguntó, y agarró al coronel por el cuello de franela. Lo sacudió con energía.</b></p>
<p><b>-Dime, qué comemos.</b></p>
<p><b>El coronel necesitó setenta y cinco años -los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto- para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder:</b></p>
<p><b>-Mierda.</b></p>
<p>&nbsp;</p>
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