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	<title>El Universo de Martina &#187; Francisco</title>
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		<title>VIAJAR EN EL AVIÓN DEL PAPA</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Oct 2015 05:00:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sagrario Ruíz de Apodaca]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="640" height="336" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/10/photo-12.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="photo (12)" /></p><p><img class="aligncenter size-full wp-image-17667" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/10/photo-12.jpg" alt="photo (12)" width="640" height="336" /></p>
<p>A la tercera ha sido la vencida. Y encima Cuba y Estados Unidos. Después de decirme no en dos ocasiones,  el Vaticano me dio plaza en el avión del Papa para cubrir el viaje más largo y probablemente el más intenso de su pontificado. Toda una experiencia. Interesante y frenética. Agotadora también. Ir de la mano de la organización es como volver a la disciplina del colegio. Hay que cumplir con los horarios y las normas. Madrugar mucho y esperar. Ha valido el esfuerzo económico y personal.</p>
<p><img class="aligncenter wp-image-17672 size-medium" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/10/photo-1-5-384x288.jpg" alt="photo 1 (5)" width="384" height="288" /></p>
<p>Esfuerzo económico porque viajar con el Papa sale una pasta. Ni los más veteranos me saben explicar por qué los billetes del vuelo cuestan tanto.  «Yo creo que duplica o más un billete normal» me comentó una colega portuguesa con muchos kilómetros recorridos. Sea lo que sea,  hay que trabajárselo,  presentar la solicitud -una vez que tu medio ha dado el OK- y esperar a que salga la lista de admitidos. Como los exámenes en la universidad.  De los 140 periodistas que pidieron ir a Cuba y Estados Unidos, la mitad aprobamos, los otros 70 se quedaron sin plaza.</p>
<p>Cuando una colega española me dijo por whatsapp «¡estás en la lista!», tardé unos segundos en creerlo y reaccionar. «¿En serio?». Y sentí doble responsabilidad: ante mi medio, Radio Nacional de España, que había apostado por el vuelo papal y ante los demás por ser de las elegidas. Y allí fui.</p>
<p><img class="aligncenter wp-image-17664 size-large" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/10/photo-2-3-550x480.jpg" alt="photo 2 (3)" width="550" height="480" /></p>
<p>La víspera del viaje, prensa del Vaticano-«ufficio Stampa»- nos entrega acreditaciones y amplia documentación sobre el programa, horarios y cómo habían repartido los actos, porque no todos estamos admitidos en todo. Los hay «molto ristretto» (muy restringidos), «acceso limitato» y «tutti ammessi» (cabemos todos). El vuelo despegaba a las diez de la mañana. Y ya se nos invitaba a estar en el aeropuerto desde cuatro horas antes. No vaya a ser.</p>
<p>Aparecí en la terminal y vi a mis compañeros vestidos con chaqueta y corbata. A ellas de colores oscuros o negro. Yo iba de blanco y claro y enseguida me entró la desazón. Pregunté a una colega. «Es el protocolo-me aclaró-. Lo pone en la documentación que nos han dado». «No he llegado a leerme esa parte» reconocí. Ya había facturado la maleta y ante el temor de la novata y sentirme fuera de contexto,  busqué en las tiendas del aeropuerto algo más discreto. Conseguí una camiseta azul marino. Bueno. Cuando embarcamos, descubrí que otras periodistas norteamericanas lucían colores más alegres, incluso chillones y me tranquilizó. No era tan importante.</p>
<p><img class="aligncenter wp-image-17665 size-medium" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/10/photo-1-3-384x288.jpg" alt="photo 1 (3)" width="384" height="288" /></p>
<p>Nada más entrar en el avión, empezó el revuelo, una especie de frenesí colectivo.  Supimos que después de despegar,  el Papa se acercaría a saludar -algo que hace siempre- y tendría unas palabras. Nos pusimos a prepararlo todo: extender cables, colocar cámaras, probar el audio&#8230;Era tal el alboroto que despegamos sin abrocharnos los cinturones ni apagar los móviles. Y así fue. El Papa apareció sonriente, agradeciendo nuestro trabajo de antemano, contando impresiones y uno a uno nos fue saludando a todos en nuestros asientos. Su mano es suave.  Algunos fuimos más formales, contenidos, alguien aprovechó para hacerle incluso una mini-entrevista-exprés, otros se atrevieron con un selfie, uno le regaló un premio Emmy ganado por un reportaje sobre él, una corresponsal mexicana le dio  una inmensa empanada de carne, que luego el Papa decidió repartir entre todos. Otros pedían bendiciones&#8230;</p>
<p>Hubo quien le sugirió que sería bueno que tuviera unas palabras para los colegas que se habían quedado en tierra o viajaban por su cuenta. Y el Papa lo hizo tal cual, aclarando desde el principio que había sido una idea propuesta por un periodista. En la cercanía, Francisco es aún más natural, mira a los ojos, es directo, entrañable y paciente. Más padre que pontífice. Creo que uno de sus valores es decir lo que piensa sin darse aires de nada.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-17666" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/10/photo-1-4.jpg" alt="photo 1 (4)" width="480" height="640" /></p>
<p>Volar con el Papa significa, lo he dicho al principio, cumplir el horario a rajatabla. Cada mañana hay que recoger los textos de los discursos y homilías que habrá ese día. La hora suele ser entre las 4.30 y las 5.30. Y sólo hay diez minutos para ir a la habitación del responsable de prensa y hacerse con las copias. Si pasas de madrugar, lo puedes recibir por email, no siempre llega a tiempo y es mejor tener los papeles por aquello de que la conexión a internet o el wifi fallan en el momento que más lo necesitas.</p>
<p>Cada vez que se va a un acto, se pasa lista, los equipos de seguridad chequean concienzudamente bolsos, material técnico y demás y&#8230; al autobús. Generalmente se llega con dos horas de antelación por motivos de seguridad y organización. En algunos casos es tremendo, sobre todo cuando hace 35 grados de temperatura, la humedad es casi del 100% y no hay sombra, como nos pasó más de una vez en Cuba en las misas multitudinarias. Hay la posibilidad de quedarse en el centro de prensa, pero no es lo mismo.</p>
<p>De un acto se va a otro. Hay poco descanso. Entre seguir la habitualmente intensa agenda del Papa y hacer las crónicas y directos, no se para. Se come poco o nada. Las barritas de cereales, una manzana o un café de cortesía resuelven la dieta la mayor parte del tiempo. Cuando te quieres dar cuenta son las once de la noche, no has cenado, ni casi hay energía para encontrar un restaurante. Haces cálculos y decides que es mejor aprovechar las poco más de cuatro horas de sueño que quedan que alimentarse. Al día siguiente, vuelta a empezar.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-17663" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/10/photo-4-1.jpg" alt="photo 4 (1)" width="480" height="640" /></p>
<p>De lo  mejor, -aparte del contenido, acogidas multitudinarias, momentos históricos y  lo que da de sí el viaje- son las ruedas de prensa del Papa a bordo. La primera, en el vuelo de Cuba a Estados Unidos,  decepcionó por sus respuestas evasivas sobre por qué no había tenido gestos con la disidencia o recibido a algunos de sus miembros. La segunda, de vuelta a Roma, duró casi 50 minutos y pude preguntar. Entre todos se decide quién y qué se pregunta: balance del viaje, pederastia, crisis refugiados, conflictos, objeción de conciencia&#8230;Nos coordinamos por grupos lingüísticos. Tienen prioridad quienes nunca han preguntado o es la primera vez que van en el avión papal y me tocó. Momentazo total. (¿Se siente poderoso?¿Para cuándo mujeres sacerdotes?). Después llega el debate de interpretar bien el sentido de las palabras, -por otra parte, claras, del Papa-, destacar qué es lo más importante y decidir si se cuenta nada más llegar a tierra o se respeta un plazo de embargo para que dé tiempo a todos a trabajar. El debate de los periodistas estadounidenses fue especialmente acalorado y meticuloso, consiguieron que no pegara ojo durante el vuelo.</p>
<p>Cuando volví a Roma, estuve durmiendo 12 horas seguidas. Recuperando sueño. Ha sido un viaje tan intenso que se me ha hecho largo y corto a la vez. Parecía que no estaba en casa desde hacía meses y sin embargo los días pasaban rapidísimo. Espero volver a subirme a otro vuelo papal. Y contarlo.</p>
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		<title>ALABADO SEAS FRANCISCO</title>
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		<pubDate>Sat, 20 Jun 2015 06:00:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sagrario Ruíz de Apodaca]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[La observadora romana]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="3648" height="2736" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/06/P1010524.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="P1010524" /></p><p><img class="aligncenter wp-image-17091 size-large" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/06/P1010524-640x480.jpg" alt="P1010524" width="640" height="480" /></p>
<p>Me diréis que soy más papista que el Papa y lo asumo. Es difícil no serlo con Francisco. Estoy  bajo los efectos de su primera encíclica sobre el medio ambiente.  Su <strong>«Laudato Si»</strong>, «Alabado seas». La recomiendo. No es larga, 187 páginas, se lee fácil y está llena de una razón y lógica difíciles de rebatir. Es interesante y audaz. Invita a la reflexión y llama a las conciencias. De todos, no sólo los católicos. Puro estilo Bergoglio.</p>
<p>Nunca antes un Papa había ido tan lejos en la protección de la naturaleza, de lo que el llama <strong>«nuestra casa común».</strong> Nunca se había escrito una encíclica sobre este asunto. Francisco la preparaba desde hace tiempo y había dado pistas en  homilías y discursos. Al Papa verde, como le llaman algunos en Italia,  le preocupa y mucho lo que le pasa al planeta. Y no le tiembla el pulso al señalar a  los culpables y  denunciar el cambio climático que algunos todavía cuestionan. Bergoglio no. No sólo dice que es<strong> «un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas y distributivas»</strong> sino que además apunta a los grandes poderes por causarlo. Al político y sobre todo al económico y financiero.</p>
<p><strong>«El calentamiento provocado por el enorme consumo de algunos países ricos tiene repercusiones en los países más pobres de la tierra»</strong> o<strong> «muchos de aquellos que tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas, ocultar los síntomas tratando sólo de reducir algunos impactos negativos del cambio climático»</strong></p>
<p><span style="line-height: 1.5"><img class="aligncenter size-full wp-image-17092" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/06/papaescribe.jpg" alt="papaescribe" width="640" height="329" />El primer capítulo de la encíclica es demoledor. Hace un repaso de la salud de la Tierra con todas las heridas abiertas por culpa del abuso y el mal uso que ha hecho y hace el ser humano.</span><strong style="line-height: 1.5"> «La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso vertedero» . </strong><span style="line-height: 1.5">Acusa al insaciable consumo y  el egoísmo social de los más ricos que perjudica a los más débiles</span><strong style="line-height: 1.5">, </strong><span style="line-height: 1.5">que les quita sus recursos.</span><strong style="line-height: 1.5">  «Los países en vías de desarrollo siguen alimentando el desarrollo de los más ricos a costa de su futuro y presente». «La deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control  pero no ocurre lo mismo con la deuda ecológica».</strong></p>
<p>Un Papa combativo y libre, sin pelos en la lengua, sin miedo, que se enfrenta al poder. Que denuncia. Que pide que escuchemos la voz de la tierra y de los abandonados. Que advierte: todo se relaciona, la degradación ambiental  está unida a la degradación humana y a la degradación ética. La política sometida a la economía y a las finanzas. Unos bancos que ha habido que salvar con el dinero de la gente. Y se lamenta<strong>:»no se ha aprendido la lección, no se han hecho las reformas»</strong>.  Pero da esperanza: aún estamos a tiempo si cambiamos. Una <strong>«conversión ecológica»</strong>, una verdadera revolución cultural, de arriba abajo.  Si las grandes potencias frenan su tren de vida,  si somos capaces de vivir con menos, si cambiamos estilos de vida y de consumo, podemos  salvar la tierra.<strong>«¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?».</strong></p>
<p><img class="aligncenter wp-image-17093 size-large" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/06/image-360x480.jpg" alt="image" width="360" height="480" />En <strong>«Laudato Si»</strong>, el Papa dice muchas cosas más. Creo que es un buen resumen de lo que piensa y de lo que es la línea de su pontificado. Ha preparado mucho la encíclica, ha consultado a científicos y expertos y ha medido cuándo publicarla. Meses antes de la Cumbre del clima de París. Para invitar a la reflexión y al diálogo. Para preparar el terreno y así impulsar acciones de verdad. Que haya empeño político y económico y logremos un futuro sostenible y más justo. Ojalá.</p>
<p>«<strong>La humanidad tiene aún la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común»; »el ser humano es todavía capaz de intervenir positivamente»; »no todo está perdido, porque los seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo, pueden también superarse, volver a elegir el bien y regenerarse ».</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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