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	<title>El Universo de Martina &#187; Alejandra Herranz</title>
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		<title>EN SUS OJOS</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Nov 2016 11:42:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Alejandra Herranz]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1180" height="664" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2016/11/SIRIA-2.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="siria-2" /></p><p><img class="alignnone size-medium wp-image-18160 aligncenter" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2016/11/SIRIA-4-384x288.jpg" alt="siria-4" width="384" height="288" /></p>
<p>El pasado domingo mi hijo, de 7 años, se luxó el brazo al caerse de la bici en Madrid Río. La ambulancia tardó 7 minutos. Nada más llegar le pusieron un calmante y en tres horas estaba escayolado, en casa, y sin dolor. Nada grave. Aún así, ese tiempo se me hizo eterno. Y cuando me acuesto, todavía veo la cara de sufrimiento de mi hijo, el terror en sus ojos, el susto de su hermano gemelo preguntando porqué le apretaba tanto la mano. Hoy, 3 días después, me encuentro montando imágenes como éstas para el informativo en el que trabajo. Imagen de Alepo, en Siria, hoy, 17 de noviembre de 2016.</p>
<p><span id="more-18153"></span></p>
<p>Una más. No ocupará la portada de ningún periódico ni abrirá el telediario. Y aunque lo hiciera, de poco serviría. En Alepo, 250.000 civiles están atrapados y casi la mitad son niños. Son los pocos que no han logrado huir del infierno en el que malviven desde hace 5 años. Con ataques constantes desde tierra y bombardeos desde el aire. De una u otra facción. De uno u otro ejército. Los niños son los más vulnerables. Los que juegan en la calle a pesar del horror porque son menos conscientes del peligro. Los que pierden más sangre cuando resultan heridos, los que tienen más riesgo de fracturas. Y los que llevarán consigo cicatrices de por vida que no hallaremos en su piel. Y junto a ellos, sus padres.</p>
<p><a href="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2016/11/SIRIA.jpg"><img class=" size-medium wp-image-18157 aligncenter" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2016/11/SIRIA-384x276.jpg" alt="siria" width="384" height="276" /></a></p>
<p>Si 7 minutos, rodeada de gente dispuesta a ayudar, con una ambulancia en camino y un hospital equipado a menos de dos kilómetros, se me hicieron eternos ¿cómo estarán ellos? Ignoran si llegará una ambulancia o no. Si en el hospital habrá o no antibióticos para atajar la infección, o si quedará algún cirujano vivo para suturar la herida de la cabeza. Ni siquiera saben si habrá calmantes para que su hijo deje de sufrir, de llorar, de mirar a su madre suplicando que le cure. Porque las madres, sí, sobre todo las madres, lo curan todo. Pero allí no. En Siria no. En Siria, las madres no lo curan todo.</p>
<p><a href="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2016/11/SIRIA-3.jpg"><img class=" size-medium wp-image-18159 aligncenter" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2016/11/SIRIA-3-384x253.jpg" alt="siria-3" width="384" height="253" /></a></p>
<p>Y todo esto ocurre en una ciudad que era la segunda más grande del país. Una ciudad con escuelas, hospitales, universidad. Una ciudad que recibía a millones de turistas cada año. Y donde las madres, entonces sí, lo curaban todo. Y yo me pregunto: ¿no huiríamos también nosotros? ¿no haríamos cualquier cosa por salvar a nuestros hijos, por quitarles el dolor, por acabar con el terror en sus ojos?</p>
<p>Y los que gobiernan ¿no lo ven? ¿no sufren como yo? ¿dónde quedó su compasión, su empatía, su preocupación? ¿no se ponen en la piel de los demás? ¿no ven a sus propios hijos en esos niños?</p>
<p><a href="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2016/11/SIRIA-21.jpg"><img class=" size-medium wp-image-18158 aligncenter" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2016/11/SIRIA-21-384x216.jpg" alt="siria-2" width="384" height="216" /></a></p>
<p>Lo sé. La situación en Siria es muy complicada. Hay muchas facciones implicadas, muchas guerras en una, hemos oído a decenas de expertos hablar sobre lo difícil que es encontrar una solución.</p>
<p>Kiss my ass.</p>
<p>Perdonadme la expresión soez. Pero es lo único que me sale. La tristeza se me convierte en rabia. La rabia, en indignación. Y me niego a que esa indignación, se transforme en impotencia. No. Sigamos denunciando lo que pasa. Sigamos mostrando el horror de lo que ocurre allí, por duro que sea. En Siria, en Iraq, en Sudán. No miremos a otro lado. Pongámonos en la piel de esa madre, de ese padre. Miremos con sus ojos. Porque sólo eso nos salvará.</p>
<p><a href="https://www.savethechildren.es/">https://www.savethechildren.es/</a></p>
<p><a href="http://www.acnur.es/">http://www.acnur.es/</a></p>
<p><a href="https://www.msf.es/">https://www.msf.es/</a></p>
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		<title>EL PUEBLO SALVANDO AL PUEBLO</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Mar 2016 11:32:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Alejandra Herranz]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Somos solidarias]]></category>
		<category><![CDATA[Grecia]]></category>
		<category><![CDATA[lesbos]]></category>
		<category><![CDATA[proactiva]]></category>
		<category><![CDATA[refugiados]]></category>
		<category><![CDATA[SOLIDARIDAD]]></category>
		<category><![CDATA[to kyma]]></category>

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		<description><![CDATA[Esta frase no es mía. Se la escuché a Óscar Camps, director de la ONG Proactiva Open Arms en el documental «To Kyma» ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="600" height="400" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2016/03/12729058_1097894320241418_5183121210511500916_n.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="12729058_1097894320241418_5183121210511500916_n" /></p><div dir="ltr">
<div><a href="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2016/03/12729058_1097894320241418_5183121210511500916_n.jpg"><img class="aligncenter wp-image-18087 size-full" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2016/03/12729058_1097894320241418_5183121210511500916_n.jpg" alt="12729058_1097894320241418_5183121210511500916_n" width="600" height="400" /></a></div>
<div></div>
<div>Esta frase no es mía. Se la escuché a Óscar Camps, director de la ONG Proactiva Open Arms en el documental «To Kyma» dirigido por David Fontseca y Arantxa Díez. Un documental en el que muestran la labor, en la isla de Lesbos, de estos socorristas voluntarios que cada día sacan del agua a miles de refugiados, incluidos niños, mujeres y ancianos. La mayoría de las veces, vivos. Otras, por desgracia, muertos.</div>
<p><span id="more-18086"></span></p>
<div></div>
<div>Reconozco que no quería ver este documental. No quería. Sabía que me iba a conmocionar, a entristecer. No encontraba el momento. Pensaba que ya tenía bastante con las imágenes de los telediarios, las fotos en los periódicos. Con nuestras tareas diarias que muchas veces nos desbordan: el trabajo, los niños, las responsabilidades. Pero hace unos días, me obligué a mí misma a verlo. Y digo bien, me obligué. El resultado fue, por una parte, el esperado: una patada en el estómago. Un mar de lágrimas de tristeza pero también de rabia, de impotencia. Tristeza por ver el dolor de esos padres y madres llevando en brazos a su hijo de apenas unos meses, aterrorizados después de haber visto de cerca la muerte. La muerte de su hijo. A su hijo asesinado por las bombas en Siria. A su hijo muriendo de hambre en la frontera con Turquía. A su hijo engullido por el mar.</div>
<div></div>
<div> <img class="  wp-image-18100 aligncenter" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2016/03/FOTO-3-384x271.jpg" alt="FOTO 3" width="537" height="379" /></div>
<div>Rabia de ver cómo las mafias suben a 60 personas en un bote con capacidad para 10, con chalecos de juguete, con motores que no funcionan. A los que cobran 1.000 euros por trayecto y a los que dejan a la deriva en pleno oleaje. Sin piedad. Impotencia de ver cómo los gobiernos, los que se supone que nos representan, miran hacia otro lado mientras levantan vallas, cierran fronteras y cancelan operativos de rescate. Sin vergüenza. Rabia. Impotencia. Tristeza. Todo eso sentí al ver «To Kyma».</div>
<div></div>
<div></div>
<div><img class="  wp-image-18099 aligncenter" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2016/03/FOTO-1-384x256.jpg" alt="FOTO 1" width="520" height="346" /></div>
<div></div>
<div></div>
<div>Y sin embargo, sentí algo más. Sentí orgullo, agradecimiento, solidaridad, fe. Fe en el ser humano. Agradecimiento hacia esos voluntarios que dejaron la comodidad de su casa para viajar a Lesbos, con un traje de neopreno, y un par de aletas. Llegaron sin barco, así que empezaron a reparar botes abandonados para rescatar a otros. Y si no había barco, se lanzaban al agua para nadar hasta los refugiados. 15 horas en el agua trabajando pasan factura: dedos de los pies deformados, heridas que nunca se curan, uñas que se caen, agotamiento. Pero ante cualquier alerta, volvían al agua. Agotamiento físico pero sobre todo mental.</div>
<div></div>
<div><a href="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2016/03/foto-5.jpg"><img class="  wp-image-18105 aligncenter" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2016/03/foto-5-384x288.jpg" alt="foto 5" width="515" height="386" /></a></div>
<div></div>
<div></div>
<div>En «To Kyma» un socorrista cuenta, entre sollozos, cómo tuvo que dejar a un hombre en el agua porque no lograba subirlo al barco. Pesaba demasiado. Se miraron a los ojos. El socorrista sabía que tenía que dejarlo para salvar a otros. El hombre sabía que lo iban a dejar morir. Desgarrador. Real. Un rescate más en el Egeo. Un día, la proeza de estos voluntarios saltó a las redes y de allí, a los medios de comunicación. Solidaridad. Miles de personas se unieron a la causa y la ONG lleva ya recaudados más de 300.000 euros. Han podido enviar un barco, dos motos de agua, y material para los socorristas. Y continuar con su labor. «Estamos aquí porque los ciudadanos quieren que estemos». Orgullo. El pueblo salvando al pueblo.</div>
<div></div>
<div></div>
<div><a href="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2016/03/FOTO-2.jpg"><img class="  wp-image-18098 aligncenter" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2016/03/FOTO-2-384x219.jpg" alt="FOTO 2" width="546" height="311" /></a></div>
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<div>PD: «To Kyma» es también una historia de esperanza. El socorrista y el hombre al que no logró sacar del agua se encuentran, días después, en tierra firme. Y vuelven a mirarse a los ojos. No hay rencor en ese hombre. Sólo agradecimiento. Pero el socorrista se derrumba. Eso es también ser voluntario.</div>
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<div>TÚ TAMBIÉN PUEDES AYUDARLES. ENTRA EN <a href="http://www.proactivaopenarms.org/">PROACTIVA</a></div>
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<p><iframe src="https://player.vimeo.com/video/146811288" width="1140" height="641" frameborder="0" title="TO KYMA Documentary" webkitallowfullscreen mozallowfullscreen allowfullscreen></iframe></p>
</div>
<div></div>
</div>
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