Me pregunto qué hubieran dicho los autores del linchamiento público a la concejala de Los Yebenes si el protagonista del vídeo erótico hubiera sido un hombre. ¿Hubieran pedido acaso su dimisión? ¿Hubiera sido objeto de burla o sarcasmo? La respuesta en ambos casos es la misma. Ni hubieran solicitado su renuncia, ni hubieran humillado al hipotético susodicho.

 

 

 

El episodio de Olvido retrata a una sociedad machista, inmadura, intolerante e irrespetuosa. El único «delito» de la edil socialista es el de la ingenuidad y que se sepa eso no es motivo suficiente para acabar con la carrera política de nadie por muy modesta que sea. Mucho menos es motivo para destruir moralmente a una persona cuyo derecho a la intimidad y privacidad está por encima de cualquier debate ético.

 

Los gritos de «puta» y «zorra» durante el Pleno municipal que abordaba su posible abandono de la vida pública son un escarnio para cualquier sociedad moderna que se precie. Cuesta creer tan magna muestra de intolerancia en una sociedad supuestamente avanzada. Aunque quizás el problema es ese. Quizás el quid es que España es un país mucho más retrógrado y antiguo de lo que muchos creen. Un país que humilla a la víctima y ensalza al delincuente. A Olvido la insultaban con gritos de «guarra» en la misma medida que a un hombre le hubieran jaleado como a un «campeón». Así era la España medio siglo atrás y así es la España de 2012. No hemos cambiado tanto.

6 DE SEPTIEMBRE, 14,30

Pocas veces la vida de las personas gira en un lugar exacto, en una fecha concreta y en una hora precisa. El jueves 6 de septiembre a las 14,30 de la tarde un hombre cambiaba el futuro  de más de 45 millones de personas. El anuncio del Banco Central Europeo de compra masiva e ilimitada de deuda de los países en apuros supone mucho más que un titular a cuatro columnas en los diarios más prestigiosos. Mario Draghi nos ha cambiado la vida.

 

El Gobierno español , por mucho paripé que quiera hacer, por mucha agonía que quiera prolongar, tendrá que pedir el rescate sí o sí. Entre otras cosas porque si demora la decisión, el acoso de los mercados volverá y la prima de riesgo desbordará, otra vez, los 500 puntos. Rajoy pedirá auxilio y el dinero llegará con condiciones draconianas. Los hombres de negro, aquellos de los que se mofaba el ministro de Hacienda, vendrán con una carpeta repleta de deberes para España. Piensa Moncloa que si España cumple con los objetivos, -sobre todo de déficit-, bastará para que no haya más condiciones. Ingenuos. Es imposible cumplir con las exigencias porque no todos reman en la misma dirección.

 

Será una quimera aprobar el examen mientras la irresponsabilidad de algunas Comunidades les lleve a pedir dinero con una mano y a organizar masivas manifestaciones independentistas con la otra. Será imposible cumplir con Bruselas mientras haya políticos demagogos -¿verdad señor Cayo Lara?-, que tildan de medida «totalitaria» la propuesta de que los diputados de Castilla-La Mancha no cobren para ahorrar costes al erario público.

España, que nadie lo dude, pedirá el rescate y Mariano Rajoy, que nadie lo dude, volverá a incumplir su palabra. Con Angela Merkel de testigo aseguró que no piensa tocar las pensiones «en este momento». Claro que las tocará, no le queda otro remedio, del mismo modo que se verá obligado a reformas mucho más ambiciosas y dolorosas. Que todo el mundo se prepare para una bajada de sueldos. Que todo el mundo se prepara para trabajar más horas. Que todo el mundo se prepare para tener menos vacaciones. Que todo el mundo se prepare para una peor Educación y Sanidad pública.