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	<title>El Universo de Martina &#187; valor</title>
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		<title>NUNCA ES DEMASIADO TARDE</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Apr 2013 04:19:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sagrario Ruíz de Apodaca]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[La pena es que él no ha podido verlo. O quizá sí, allá dónde esté. Esta es la historia de uno de tantos ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p></p><p style="text-align: center"><img class="aligncenter  wp-image-8864" alt="bici" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2013/04/bici.jpg" width="558" height="523" /></p>
<p>La pena es que él no ha podido verlo. O quizá sí, allá dónde esté. Esta es la historia de uno de tantos héroes anónimos, seres excepcionales que pasan por esta vida dejándose la suya por lo demás, sin buscar condecoraciones ni reconocimientos. Por pura generosidad, por convicción, por amor. Ocurre también que se van demasiado pronto.¿ Por qué él o ella en lugar de los que hacen tanto mal?, nos preguntamos entonces. Uno de esos nombres ha sonado, 60 años después, con todos los méritos en la Casa Blanca. Se llamaba Emile Kapaun y murió a los 35 en un campo de prisioneros de  Corea.</p>
<p>Quienes siguen el día a día de la actualidad en la capital de los Estados Unidos coinciden en que la entrega de la medalla de honor, la más alta condecoración militar, es el acto más solemne y emotivo que se celebra en la residencia del presidente. Hay que haber cosechado suficientes méritos y apoyos para lograrla. Se suele conceder además pronto, como mucho dos años después de los actos de valor que han hecho merecerla. Excepto en el caso de Emile Kapaun que ha tardado seis décadas.</p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter  wp-image-8866" alt="The Medal at Last" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2013/04/padre-Kapaun.jpg" width="472" height="454" /></p>
<p>Sus compañeros soldados le llamaban «padre». Era el capellán de su unidad. Estuvo destinado en el frente de Unsan, en la guerra de Corea, pero nunca disparó un tiro. Sus únicas armas fueron su fe inquebrantable y un amor por los demás que le llevó a arriesgar su vida para salvar la de sus compañeros, más allá de lo normal en estas situaciones. Se trasladaba en bici de un frente a otro, en medio del fuego cruzado para atender a los heridos, curarles y confortarles. Cayeron prisioneros de las tropas norcoreanas y chinas. En una ocasión, vió como un oficial chino iba a ejecutar a un compañero herido. Kapaun se acercó, consiguió que el otro apartara el rifle y cargó con su compañero. Ese soldado se llama Herbert Miller, tiene ahora 86 años y estuvo esta semana en el homenaje a su rescatador.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-8867" alt="rescatando herido" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2013/04/rescatando-herido.jpg" width="600" height="400" /></p>
<p>Su poder de seducción era tal que en medio de un ataque fue capaz de convencer al enemigo de que pararan el tiroteo. El y los suyos se entregaron y salvaron sus vidas antes de caer fulminados por las balas. Algunos de ellos todavía viven.</p>
<p>Otros testimonios cuentan, que una vez apresados, tuvieron que andar decenas de kilómetros en las condiciones más duras del invierno para las que no estaban preparados y lo más fácil era morir. El padre Kapaun se encargaba de hacer lo imposible para que todos siguieran adelante, tuvieran algo con qué abrigarse y con qué alimentarse. Hasta era capaz de animarles con bromas y  siempre con oraciones. Una vez instalados ya en el campo de concentración, le llamaban «el buen ladrón» porque se escapaba por las noches para conseguir comida para todos. «No hubieramos sido capaces de sobrevivir si no hubiera sido por el coraje y la esperanza que siempre nos dio» han contado los veteranos de esa guerra olvidada.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-8868" alt="fatherkapaun" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2013/04/fatherkapaun.jpg" width="241" height="342" /></p>
<p>Kapaun cayó enfermo de disentería y neumonía. Lo aislaron en una habitación a la que los norcoreanos llamaban hospital y los prisioneros, la cámara de la muerte. Sin comida, sin atención. A sus compañeros les dijo que no se preocuparan que iba a donde siempre quiso ir. Para sus guardas pidió perdón porque «no sabían lo que hacían». Murió el 23 de mayo de 1951 y lo enterraron en una fosa común en la que aún sigue.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-8869" alt="entrega medalla" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2013/04/entrega-medalla.jpg" width="560" height="373" /></p>
<p>Sesenta y dos años después, el sobrino del padre Kapaun ha recibido en su nombre la medalla de honor de los Estados Unidos. De manos del presidente Obama y ante la mirada y el homenaje emocionado de quienes fueron sus compañeros y a los que ayudó a sobrevivir. Cuando acabó la guerra, le tallaron un crucifijo en su honor y empezaron a pedir la más alta condecoración para su salvador. Pero los años pasaron y su historia, como la de la guerra, se fue desvaneciendo, excepto para los suyos que nunca le han olvidado. Hace unos años, una investigación sobre los relatos de los prisioneros de guerra la rescató y se reimpulsó el proceso para dar a Kapaun lo que merecía.</p>
<p>Se han escrito libros sobre él y la Iglesia ha iniciado el largo camino hacia la canonización. De momento, Emile Kapaun, aquel joven sacerdote de Kansas, está ya en las lista del más alto honor militar y  tiene ya el reconocimiento de la sociedad civil. Las televisiones lo dieron en directo y los periódicos lo destacan.</p>
<p>Nunca es tarde para rendir homenaje a quien dio tanto valor a la vida de los demás y tanto sentido a la suya. Ojalá fueramos capaces en nuestro país de valorar así la excelencia humana, venga del bando o del estamento que venga y no sólo cuando se trata de éxitos del deporte. Quizá algún día.</p>
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		<title>POR UNAS GOTITAS DEL PRESIDENTE&#8230;</title>
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		<pubDate>Sat, 26 May 2012 06:00:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sagrario Ruíz de Apodaca]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[La observadora romana]]></category>
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		<category><![CDATA[historia]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="480" height="360" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2012/05/vial-y-papel-reagan.jpg" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="vial y papel reagan" /></p><p style="text-align: center;"><a href="http://www.eluniversodemartina.es/2012/05/por-unas-gotitas-de-sangre-seca.html/vial-y-papel-reagan" rel="attachment wp-att-3252"><img class="size-full wp-image-3252 aligncenter" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2012/05/vial-y-papel-reagan.jpg" alt="" width="480" height="360" /></a></p>
<p>Pertenecían, al parecer, a Ronald Reagan y están en uno de esos tubitos donde se guarda la sangre para un análisis. Se la extrajeron en el hospital donde se recuperaba del atentado que sufrió aquel 30 de marzo de 1981. Alguien se llevó la muestra a casa y 31 años después, estas gotitas secas se cotizaban alto. En una subasta «on line», habían ofrecido más de 30 mil dólares por semejante reliquia&#8230;hasta que el sentido común ha puesto orden a tanto delirio fetichista y&#8230;fin a una polémica.<span id="more-3250"></span></p>
<p><a href="http://www.eluniversodemartina.es/2012/05/por-unas-gotitas-de-sangre-seca.html/reagan-blood-auction" rel="attachment wp-att-3253"><img class="aligncenter size-full wp-image-3253" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2012/05/vial-reagan2.jpg" alt="" width="563" height="417" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Remontemos el rastro del tubito en cuestión. El laboratorio que analizó su contenido le dio permiso a una de sus empleadas para quedárselo junto al informe de la muestra. La «afortunada» lo guardó celosamente hasta que murió en 2010. Entonces, su hijo lo vendió por 3.500 dólares en una subasta pública en Estados Unidos. Su nuevo propietario, un coleccionista, quiso hacer lo mismo después de que los Archivos Nacionales le dijeran que aceptaban el tubo pero no pagarían por ello.</p>
<p>Así que lo puso en la red de una casa de subastas británica que opera en internet, que se encargó mucho y bien de publicitarlo. Y se armó. La familia de Reagan y la Fundación que lleva su nombre se indignaron hasta estar dispuestos a emprender acciones legales para detener la subasta. Alegaban que atentaba contra el derecho a la intimidad de su familia. También los médicos que trataron y operaron al presidente han levantado sus voces denunciándolo.</p>
<p><a href="http://www.eluniversodemartina.es/2012/05/por-unas-gotitas-de-sangre-seca.html/reagan-dia-disparos" rel="attachment wp-att-3254"><img class="aligncenter size-large wp-image-3254" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2012/05/reagan-dia-disparos-640x360.jpg" alt="" width="640" height="360" /></a></p>
<p>Pocos impidieron entonces que parte de las cosas,  que Reagan llevaba cuando ingresó herido de bala, desaparecieran a manos del personal. Un doctor se quedó de recuerdo, por ejemplo,  las grapas con la que cerraron la cicatriz del presidente, otros se llevaron copias de los informes médicos o trozos del traje que cortaron para poder atenderle. Tampoco apareció nunca uno de lo gemelos de oro que llevaba en la camisa&#8230;los famosos «golden bear».</p>
<p><a href="http://www.eluniversodemartina.es/2012/05/por-unas-gotitas-de-sangre-seca.html/analisis-sangre-reagan" rel="attachment wp-att-3256"><img class="aligncenter size-full wp-image-3256" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2012/05/analisis-sangre-reagan.bmp" alt="" /></a></p>
<p>Al final, el dueño del tubito con la sangre seca ha recapacitado y lo ha donado a la Fundación Reagan. Y, parece que de momento, todos contentos. Así que ahora paz y después gloria.</p>
<p><a href="http://www.eluniversodemartina.es/2012/05/por-unas-gotitas-de-sangre-seca.html/lincoln-suit" rel="attachment wp-att-3257"><img class="aligncenter size-full wp-image-3257" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2012/05/lincoln-suit.bmp" alt="" /></a></p>
<p>La obsesión fetichista existe desde que el mundo es mundo. Y abarca tantos objetos como personas y recuerdos. Por no hablar de las reliquias de los santos&#8230;.Con algunos casos me cuesta comprenderlo más,  ¿qué sentido tiene guardar en tu casa un tubo con sangre seca o un mechón de pelo o un diente de alguien que ya no está y encima pagar por ello?</p>
<p>Concretando y de vuelta a este inmenso país y sus presidentes, más datos. En 1924, por ejemplo, alguien pagó 6.500 dólares de los de entonces por el traje que llevaba Lincoln cuando le mataron. Se volvió a vender tiempo después por 25 mil y al final se donó al museo del Teatro Ford de Washington donde ocurrió el magnicidio.</p>
<p><a href="http://www.eluniversodemartina.es/2012/05/por-unas-gotitas-de-sangre-seca.html/camisa-kennedy" rel="attachment wp-att-3258"><img class="aligncenter size-large wp-image-3258" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2012/05/camisa-kennedy-382x480.jpg" alt="" width="382" height="480" /></a></p>
<p>En los Archivos Nacionales de Washington se guarda esta camisa ensangrentada. La que llevaba el presidente John F. Kennedy cuando le asesinaron en Dallas. La verdad, impresiona. Quizá sea por la cercanía en el tiempo, por las «frescura» de las manchas, por ser de quien era, por el mito, o por todo. Sin duda, representa un trozo de la historia de Estados Unidos, como otros muchos objetos lo hacen con tantos lugares, momentos y personas.</p>
<p>¿Merecen estar bajo la custodia de museos o de instituciones oficiales? o&#8230;¿por qué no en manos de alguien con el dinero necesario para pujar por ellos? ¿de verdad son tan importantes o sólo alimentan el morbo y ciertas fijaciones?</p>
<p>&nbsp;</p>
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