Qué bonita es la Navidad, qué bien se está en casa, qué ganas de estar con los niños… Todo es cierto pero ay, ay, ay… que levante la mano el padre o madre que no ha sentido nacer en su interior una bestia desconocida capaz de coger al pequeñín y enviarlo por correo ordinario a alguna isla lejana de Nueva Zelanda. ¿Alguno en la sala? ¿A qué sí? pues -después de constatar la realidad- vamos con las soluciones…

Esos dulces seres a los que besamos por la noche, ya dormidos, se convierten al amanecer en «conejitos de Duracel» inagotables y agotadores. Necesitan que juguemos con ellos y que les ayudemos a descubrir nuevos mundos. Hay especialistas en hacerles soñar. Especialistas de verdad como en Disney. Os propongo disfrutar de su último espectáculo Disney Live.

    

Una oportunidad para que los pequeñajos se sientan cerca de sus personajes favoritos: Mickey, Minnie, Donald y Goofy. Mezclados con los niños emprenden un viaje que les permitirá cantar con Cenicienta, con Tigger o con los personajes de «Toy Story». El cine de Disney, que nos acompañó a los que ahora somos padres, sigue aquí para formar parte de la vida de nuestros hijos. 
Cine también con mayúsculas a partir del 23 de diciembre con un clásico renovado, «El Cascanueces 3D». El viejo cuento que triunfó como ballet se convierte ahora en una película de aventuras con un príncipe hechizado, una joven que le ayuda, juguetes que cobran vida, muchos efectos especiales y el espíritu de la Navidad… 


Y si queremos que conozcan el Circo a los que estéis en Madrid os propongo visitar el Circo Price. Sobre la pista algunos de los mejores artistas del mundo.  


Y cuando el espectáculo acaba, llegan los talleres donde los niños pueden descubrir algunos secretos de las artes escénicas. Hay otras opciones como «Érase una vez, la bella durmiente» en el teatro Tarambana de Madrid. La función les enseñará a ver los objetos cotidianos con los ojos de la imaginación. Y dos recomendaciones más, «Divertimagia» en Madrid y «Teatreneu» y «El Club de la Magia» en Barcelona. Trucos y mucha participación de los niños a partir de los cuatro años. Con un espectáculo diferente en cada función. Os dejo un truquito que se puede hacer en casa para dejar a los críos con la boca abierta…

¡A practicar!