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	<title>El Universo de Martina &#187; The Washington «Post»</title>
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		<title>DOS MARES</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Apr 2015 05:45:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sagrario Ruíz de Apodaca]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[La observadora romana]]></category>
		<category><![CDATA[The Washington "Post"]]></category>
		<category><![CDATA[éxodo]]></category>
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		<category><![CDATA[refugiados]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p><img width="1320" height="762" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/04/millonesdepaso.png" class="attachment-post-thumbnail wp-post-image" alt="millonesdepaso" /></p><p><img class="aligncenter wp-image-16262 size-large" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/04/millonesdepaso-640x369.png" alt="millonesdepaso" width="640" height="369" /></p>
<p>Tiene 35 años. Al menos eso dice, pero parece que sean 60. Desde niño padece una dolencia en un oído que le dejó sordo de un lado. En su aldea le rehuían porque creían que era un «infeccioso». Mwaka es de Nigeria y ahora está en Mineo, Sicilia. Lleva dos años así, esperando.</p>
<p>Espera que algún día lleguen los papeles que le reconozcan como un refugiado político. Como un ciudadano con derechos en este nuevo viejo continente. Hasta entonces espera. No puede dar marcha atrás.  No tiene posibilidad de volver a su país con una guerra de la que huyó.  Tampoco puede seguir adelante hasta que no tenga el permiso de asilo. Atrapado. A Lorenzo le dijo: «ya me da igual, si lo consigo bien, si no, da igual&#8230;me siento medio muerto». Como tantos decidió un día que había que probar. Que si se quedaba en su país, moría.  Como tantos, tantos, llegó a este lado del Mediterráno a bordo de una barcaza. Sobrevivió.</p>
<p>En el centro de Mineo tiene un techo, comida, y dos euros y medio al día.  Se deja entrevistar por los periodistas que estos días han invadido Sicilia.. El naufragio de un pesquero con ¿700, 800 o 900? personas a bordo han puesto de nuevo la lupa en el éxodo de los desesperados. Hasta la Unión Europea convocó una cumbre especial para ver qué hacer, para evitar más tragedias&#8230; ¿y?</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-16263" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/04/corona-di-fiori-e1429523596430.jpg" alt="corona-di-fiori-e1429523596430" width="496" height="347" /></p>
<p>Siguen y seguirán huyendo. Confiando su suerte en manos de traficantes de personas sin escrúpulos. «No tienen otra alternativa. Estas mafias les dan la respuesta que no obtienen de la Unión Europea» me dijo el periodista italiano Giampolo Musumeci que durante años ha investigados estas redes de traficantes. A muchos les hacinan en una vieja fábrica o almacén de Libia hasta que consiguen el dinero para embarcar.  Les maltratan. Han atravesado ya el primer mar. «El de la arena del Sáhara que no es menos terrible -nos comentaba el portavoz en Italia de Save the Children-. Muchos se quedan ya en esa travesía. Nos han contado que en los camiones en los que les llevan los traficantes, si se quejan porque tienen hambre o sed, les echan fuera, les dejan en mitad del desierto. A los que sobreviven, les queda después el segundo mar, el de agua».</p>
<p><img class="aligncenter wp-image-16264 size-large" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2015/04/barquitosdepapel-640x406.jpg" alt="barquitosdepapel" width="640" height="406" /></p>
<p>Los padres de «Moussa» querían una vida mejor para su hijo de 16 años que quedarse en Sudán. Decidieron que viajara a Oslo donde tenían unos familiares. Se fiaron de un traficante que conocían. Salió de su casa el verano del año pasado. El martes llegaba a Catania a bordo de la nave «Bruno Gregoretti» de la Guardia Costera italiana. Es uno de los cuatro menores que ha sobrevivido al terrible naufragio del pasado domingo. Ha contado que antes de embarcar en Libia ya pasó por un verdadero infierno hasta llegar a ese país. Lo que vivió a bordo del pesquero naufragado es mejor no saberlo. Terminará llegando a Oslo pero nunca más será el mismo que salió de la casa de sus padres.</p>
<p>Lorenzo llegó ayer de Catania, después de tres días cubriendo esta información para TVE.  «Una cosa es saber lo que pasa y conocer estas noticias, pero cuando hablas con ellos, les miras a la cara, sientes su drama&#8230;te quedarías allí. A ayudar. Hacer algo&#8230;» me comenta.</p>
<p>Hace unas semanas, antes de que el Mediterráneo se volviera a convertir en un mar de cadáveres, estuvimos en una campaña de Médicos sin Fronteras. Con el lema «Millones de pasos» recorre Italia desde entonces para sensibilizarnos sobre estas realidades. Y lo hace con «una exposición de zapatos» que pertenecieron a quienes emprendieron esa huída y dieron, eso,  millones de pasos hacia un futuro. Hay chanclas, zapatillas, hasta patucos de bebé que se quedaron en el camino. Detrás de cada par, hay una historia de supervivencia.</p>
<p>«Imagina que dejas tu casa, tu país. Imagina que andas y recorres desiertos y bosques&#8230;imagina que no tienes nada, que ves a otros morir en el camino&#8230;»Hay 50 millones de refugiados en el mundo.</p>
<p>Escapar o morir. Dos mares. Y ocurre aquí al lado.</p>
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		<title>AQUELLA BODA REAL</title>
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		<pubDate>Thu, 22 May 2014 20:23:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sagrario Ruíz de Apodaca]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[La observadora romana]]></category>
		<category><![CDATA[The Washington "Post"]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><a href="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/05/LETIZI1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-13384" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/05/LETIZI1.jpg" alt="LETIZI1" width="600" height="400" /></a></p>
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<p>Siempre lo digo. Ha sido una de las noticias que más me ha impactado. Tanto, que al principio no me la creí. Me pilló cubriendo unos incendios en California. Llamamos a la redacción para coordinar el envío de crónicas y  directos. Alguien al otro lado del teléfono nos dijo que tenían mucho lío con eso de que Letizia Ortiz era la novia del príncipe. «¿Repite? ¿queeeé? ¿Letizia? ¿nuestra compañera? es una broma»…Y ahí está diez años después. Ha sido la primera y única boda real a la que he asistido de invitada.<span id="more-13383"></span></p>
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<p><img class="aligncenter size-full wp-image-13427" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/05/06.jpg" alt="06" width="540" height="300" /></p>
<p>Recuerdo que ese 22 de mayo me levanté temprano. Protocolo pedía estar con bastante antelación en el lugar de control y donde nos subiríamos a los autobuses que nos llevarían  a la Almudena. Así que madrugué para prepararme con tiempo. No me maquillo nunca pero la ocasión lo merecía y me puse en manos de quien sabe hacerlo. Mientras me preparaba, pensaba en Letizia.  Qué estaría pensando, qué sentiría en ese momento, estaría nerviosa como cualquier novia en el día de su boda, pero&#8230;ella no era como todas. La vida le iba a cambiar de verdad. Radical. Como ya había empezado a experimentarlo desde que se supo su compromiso. Qué vértigo. Todavía me parecía increíble su historia. Terminé de arreglarme. Me puse la pamela -protocolo obliga- y  salí pronto de casa. La boda empezaba a las once y había que estar en la catedral con al menos una hora de antelación.</p>
<p>Pasamos el control de las invitaciones. Recuerdo que no dejaban llevar cámaras de fotos. Había mucho ambiente entre nosotros, entre los que habíamos sido sus compañeros. Todos alucinábamos de vernos en una ocasión así. Letizia se casaba con el príncipe. Nadie había sospechado nada ni intuido nada hasta la víspera de hacerse público su noviazgo. Cuánta discreción. Y allí estábamos. A punto de ser testigos en vivo y en directo de su boda. Una compañera de la tele convirtiéndose en princesa.</p>
<p>Llegamos a La Almudena. El día había amanecido gris y amenazaba lluvia. Pero todavía no había caído una gota cuando hicimos nuestro «paseíllo»  hacia una entrada lateral de la catedral.  Nosotros también teníamos alfombra roja sobre la que desfilamos hasta la puerta, entre las llamadas de los fotógrafos y los flashes. Nos sentimos estrellas por unos segundos. Una vez dentro, nuestro sitio estaba en unos bancos del ala derecha, hacia la mitad de la nave. Estirando el cuello, podíamos ver algo del altar y estirando un poco más, algunos de los más ilustres invitados. Pero poco. En realidad, como mejor vimos todo fue a través de las pantallas de televisión que daban la señal en directo de todo lo que ocurría. Me acordaba también mucho de nuestros compañeros de Televisión Española, de todo el operativo desplegado para ese día. Del enorme trabajo que supone un momento así, preparado durante meses&#8230;</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-13385" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/05/5108_1282820485_4c7649856505e.jpg" alt="5108_1282820485_4c7649856505e" width="321" height="359" /></p>
<p>Recuerdo la llegada del príncipe con la reina. La espera. Recuerdo cuando en las pantallas apareció Letizia en coche. El oooh de verla vestida de novia a través de los cristales y la lluvia y  el ohhh de que el tiempo le impidiera venir andando. Recuerdo también cómo sonaban los truenos dentro de la iglesia. Hacía tiempo que no caía un tormentón así en Madrid. Qué casualidad.</p>
<p>La ceremonia fue como todos la hemos visto y escuchado mil veces, con una música más espectacular aún oida dentro de la iglesia y la emoción de unos novios encantados con el momento.</p>
<p>El sol empezó a brillar cuando salimos de la catedral. Recorrimos andando los metros que separan La Almudena del Palacio Real. Hubo un aperitivo de pie en los salones de la primera planta de palacio donde no estábamos con los invitados de las casas reales. Nos perdimos la salida de los novios al balcón y su beso. Y pasamos al almuerzo cuando llegaron los príncipes.  En mesas redondas de ocho, creo recordar. El menú estuvo bien. Me gustó que no fuera excesivo. Después del postre, nos levantamos y nos asomamos al patio central. A ver y escuchar el brindis del rey, del padre de la novia y del príncipe. Fue el momento que más me gustó de la boda.  Se dijeron palabras con mucho significado y sobre todo, sentido. Sonaron auténticas. «…Hoy soy un hombre feliz….me he casado con la mujer que amo» empezó el príncipe. Hasta entonces no le había escuchado hablar en público de una manera tan institucional y con tanto sentimiento a la vez. Tan convencido. Tan él. Una impresión que compartimos los que estábamos allí. Fue emotivo. Y solemne.</p>
<p>Después del brindis, el café y las copas. Pasamos otra vez a los salones donde habíamos tenido el aperitivo. Allí de pie,  charlamos con unos y otros esperando el momento de saludar a los príncipes. Recuerdo que a esas alturas del día, la pamela me empezaba a molestar. Demasiadas horas con ella, demasiado poco acostumbrada, pero había que aguantar. Cuestión de protocolo y de etiqueta. Los recién casados seguían con sus familias y los invitados de las casas reales. Y pasó una hora y otra…y otra…Cuando ya casi eran las siete de la tarde o quizá más, aparecieron. Nos arremolinamos todos alrededor con ganas de ver a Letizia, de preguntarle cómo estaba, de verla de cerca. A ella y al príncipe. Letizia estuvo con nosotros como siempre. Nos saludó, nos besó uno a uno. Nos preguntó qué tal. Debía de estar cansada después de un día así, pero no se lo notamos nada. La vimos muy contenta, feliz, natural y espontánea. Como si nada hubiera pasado. Nos hicieron una foto o varias de nuestro grupo. Fue, desde luego y con mucho, el momento más divertido y entrañable.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-13393" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/05/IMG_0022_NEW_thumb1.jpg" alt="IMG_0022_NEW_thumb[1]" width="644" height="462" /></p>
<p>Después de estar con ellos, nos fuimos. Ya estaba casi anocheciendo. Nada más subir al autobús que nos llevaba de vuelta, me quité la pamela. Qué liberación. Como sacarse las botas de esquiar al final del día. Qué descanso. Fue un 22 de mayo intenso. Mucho. Histórico.</p>
<p>Y  otro momento que me impresionó mucho. Pero no del día de la boda. Fue a principios de septiembre de ese año, cuando la vi por primera vez bajar del avión oficial, del brazo del príncipe, a su llegada a Budapest. Era el primer viaje oficial que hacían juntos fuera de España. Como princesa de Asturias. Yo cubría esa visita para los telediarios y estaba allí, a unos metros de ellos. Me impresionó, sí, verla al otro lado de la noticia, alguien que hasta hacía unos meses había sido una compañera de redacción y ahora era la esposa del heredero. La vida te cambia en un instante.</p>
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		<title>LAS DOS PRIMERAS FILAS</title>
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		<pubDate>Fri, 02 May 2014 22:37:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sagrario Ruíz de Apodaca]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[La observadora romana]]></category>
		<category><![CDATA[The Washington "Post"]]></category>

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		<description><![CDATA[Probablemente Lesley marque este viernes 2 de mayo en su calendario profesional. Y se lo haya agradecido a otro colega, de otro medio ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><img class="aligncenter wp-image-13130" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/05/Unknown-1.jpeg" alt="Unknown-1" width="325" height="188" /></p>
<p>Probablemente Lesley marque este viernes 2 de mayo en su calendario profesional. Y se lo haya agradecido a otro colega, de otro medio de la competencia, que quiso darle voz con una entrevista. La historia me ha seducido. Llevo tiempo sin aparecer por este blog. Cosas de la vida que a veces se acelera demasiado,  pero la experiencia de Lesley Clark merece la pena, tiene su interés…y su frustración también.</p>
<p><img class="aligncenter wp-image-13131 size-medium" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/05/LESLEYCLARK0021398889091-384x267.jpg" alt="LESLEYCLARK0021398889091" width="384" height="267" /></p>
<p>Lleva tres años cubriendo la agenda del presidente Obama. Es corresponsal en la Casa Blanca para una cadena de 30 periódicos estadounidenses, el grupo McClatchy, que entre todos llegan a millones de lectores. Lesley, como sus colegas, tiene un sitio asignado, siempre el mismo,  en la sala de prensa. En el medio de  la tercera fila, que lleva el nombre del grupo para el que trabaja. No está mal, si contamos que hay en total siete filas y se asignan por orden de importancia de los periodistas y medios, a criterio de los propios corresponsales. Hoy, el presidente le ha dado el turno para que le hiciera una pregunta en la rueda de prensa con la canciller Merkel. La segunda vez, en sus tres años de experiencia, que ha podido preguntar directamente a Obama.</p>
<p><img class="aligncenter wp-image-13132" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/05/Unknown.jpeg" alt="Unknown" width="301" height="200" /></p>
<p>Y no es pura casualidad, me da que no. Lesley Clark ha sido la PRIMERA a la que Obama ha dado la vez. Ha pasado justo al día siguiente de que su historia apareciera en portada del «The Washington Post». En el reportaje, expresa la frustración que siente muchas veces -y no es la única de sus colegas-  por la cantidad de horas que dedica a este trabajo y la contada y medida información a la que puede tener acceso. La Casa Blanca tiene sus favoritos -las grandes cadenas de televisión, determinada prensa regional influyente y «The Washington Post», «The New York Times» y «The Wall Street Journal»-. Son básicamente los que se reparten la tarta de las preguntas o a los que se les da siempre la vez. En esa espiral, Lesley cuenta cómo muchas veces, después de una rueda de prensa en la Casa Blanca, se ha encontrado con los titulares en los medios privilegiados sobre una  información que ella no tenía. Como si hubieran estado en otro sitio o escuchando a otra persona.…y así es. El equipo de presidencia elige a quién le da y qué, como ocurre en muchas partes.  Las puertas de la información importante están abiertas a unos pocos. A los que más influyen. Son los afortunados con acceso a exclusivas y filtraciones.  Al resto, les deja como a la protagonista de esta historia. Sus amigos, su familia, piensan que se codea con Obama o sus asesores día sí y día también. Y no. Los interlocutores suelen ser los ayudantes de prensa.</p>
<p><img class="aligncenter wp-image-13134 size-large" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/05/IMG_2927-640x478.jpg" alt="IMG_2927" width="640" height="478" /></p>
<p>Estas lógicas y asumidas preferencias hacia sólo algunos han levantado las protestas de la Asociación de corresponsales de la Casa Blanca y algo ha mejorado la cosa, pero poco. Si antes el secretario de Prensa, Jay Carney, pasaba el 90% de sus ruedas de prensa contestando a las preguntas de las dos primeras filas-según Lesley-, ahora, les dedica «sólo» el 70%. Carney se ha defendido diciendo que son los periodistas de esos asientos los que más preguntan hacen y no hay tiempo para todos. Difícil juzgar cuando se ocupa un cargo así, pero podría repartir mejor el juego para que las oportunidades lleguen a más.</p>
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<p><img class="aligncenter size-full wp-image-13137" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/05/photo.jpg" alt="photo" width="342" height="640" /></p>
<p>Otra historia debe ser dar la cara por la presidencia de la primera potencia mundial, hacer equilibrios y tragarse todos los sapos, los de dentro y los de fuera. Se aprende mucho seguro, pero no tiene que ser fácil. Desde luego, como dice Lesley Clark, qué distinta es la imagen que se da en la tele, en las series o en las películas sobre la vida de un corresponsal en la Casa Blanca. Al menos, desde la perspectiva de quien no ocupa las primeras filas, aunque sí viaja en el Air Force One con el resto de sus colegas y cubre cada uno de los pasos de Obama. A pesar de eso, el presidente- cree Lesley- probablemente no sabe ni cómo se llama ella (creo que ya sí) y ella tampoco podría decir que lo conoce de verdad. Como tituló «The Washington Post»: tan cerca y tan lejos a la vez.</p>
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		<title>AQUEL DÍA</title>
		<link>http://www.eluniversodemartina.es/saber-parar/</link>
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		<pubDate>Wed, 12 Mar 2014 03:16:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sagrario Ruíz de Apodaca]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[La observadora romana]]></category>
		<category><![CDATA[The Washington "Post"]]></category>

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		<description><![CDATA[Aquel 11 de marzo de hace diez años estábamos en Washington. Eramos corresponsales los dos y a la hora que pasó todo en ...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><img class="aligncenter size-full wp-image-12639" alt="España-recuerda-a-las-víctimas-en-el-décimo-aniversario-del-11-M-940x440" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/03/España-recuerda-a-las-víctimas-en-el-décimo-aniversario-del-11-M-940x4401.jpg" width="491" height="335" /></p>
<p>Aquel 11 de marzo de hace diez años estábamos en Washington. Eramos corresponsales los dos y a la hora que pasó todo en Madrid, aquí era madrugada y dormíamos. Esa mañana sonó el teléfono muy  temprano, como cada vez que la redacción de la tele nos requería para un directo o una crónica en el telediario de las 3 (las 9.00 en DC).  La llamada nos despertó (serían las 6 de la mañana) y en esos segundos entre abrir los ojos y contestar, pensé lo de siempre: «qué querrán ahora…»</p>
<p>«¿Sagra? Sé que os despierto…-me dijo la voz de mi amiga Patricia al otro lado del móvil- pero es que esto es tremendo….»</p>
<p>«¿Qué? ¿Os pasa algo? fui capaz de contestar.</p>
<p>«Madrid, en Madrid, un atentado horrible en la estación de Atocha…varias bombas en los trenes, podría haber 200 muertos…poned la tele, un horror&#8230;»siguió atropelladamente mi amiga.</p>
<p>«¿Qué dices? pero un atentado..de ¿quién? ¿ETA?» interrumpí.</p>
<p>La conversación duró pocos segundos más. Saltamos de la cama. Llamamos a la redacción de Madrid. Tremendo. No hace falta poner adjetivos a lo que todos sentimos ese día. Nos fuimos a la corresponsalía. Sabíamos que habría reacción de la Casa Blanca. Como la mayoría a esas horas, pensamos que habría sido ETA. Hacía unos días la Guardia Civil había encontrado una furgoneta llena de explosivos de la banda terrorista. Acostumbrados a tantos años de terror por parte de los de siempre, aquella era la hipótesis más «verosímil» aunque nunca antes habían actuado así, de esa manera, no terminaba de encajar&#8230; pero quién sabe cuando se trata de terroristas…Y estaban también las declaraciones de Otegui descartando que fuera ETA&#8230;</p>
<p>La reacción de Bush no tardó en llegar. En unas declaraciones a periodistas americanos antes de emprender un viaje y después de hablar  por teléfono con Aznar, el presidente de Estados Unidos condenó el atentado y a los terroristas y mostró su apoyo a España. Esa misma mañana el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó una resolución en la que condenaba expresamente a ETA por lo ocurrido en Madrid.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-12640" alt="Security Council Meeting: -Non-proliferation of weapons of mass destruction" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/03/1540_470672.jpg" width="540" height="313" /></p>
<p>Y esa mañana (tarde ya en Madrid) las horas fueron pasando dolorosamente lentas y rápidas a la vez. Fuimos a la Embajada española donde se recibirían las condolencias del Gobierno de Bush. Hasta allí se acercó Colin Powell, entonces secretario de Estado. Mostró toda la solidaridad del Gobierno americano y ofreció ayuda en la investigación para esclarecer el peor atentado sufrido en Europa. Ninguna referencia a ETA. Aún así el embajador español seguía insistiendo en esa posibilidad.</p>
<p>Desde la distancia geográfica, pero muy cerca de la conmoción y  el dolor de Madrid,  fuimos viendo cómo los medios americanos no hablaban ya de ETA sino de terrorismo islamista mientras en España se decía otra cosa, mientras escuchábamos una y otra vez la versión oficial empecinada en  apuntar a la banda terrorista, mientras el resto del mundo hablaba de otra hipótesis que crecía con fuerza a medida que pasaban las horas.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-12641" alt="spemb3b" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/03/spemb3b.jpg" width="450" height="319" /></p>
<p>Recuerdo también que nuestros vecinos americanos vinieron a expresarnos su solidaridad y apoyo. Que incluso una de ellas nos trajo una planta. Recuerdo que la Embajada española se llenó de flores y de velas por las víctimas. De silencio y de homenaje.</p>
<p>Al día siguiente, recibimos la llamada de la Casa Blanca ofreciendo una entrevista con el  presidente de Estados Unidos. George Bush quería trasladar así sus condolencias y su solidaridad a los españoles. Todo fue muy rápido. Sería en la residencia del embajador español. Duraría sólo 10 minutos. Estarían el matrimonio Bush. No nos pusieron condiciones sobre lo que teníamos que preguntar o no. Sólo el límite del tiempo. Decidimos que la entrevista la hacía Lorenzo. Ese día no había llevado a la oficina corbata. No hubo tiempo de pasar por casa y la mujer del embajador Rupérez le dejó una. Impresionante el despliegue de la caravana presidencial. La seguridad. El montaje  para la entrevista. De película.</p>
<p>Primero, el presidente estadounidense hizo una ofrenda de flores y rindió homenaje a las víctimas en el jardín. Una vez dentro, se hizo la entrevista. Al preguntarle sobre la autoría del atentado, Bush no se mojó. Ni una palabra de ETA ni de Al Qaeda. Se limitó a decir que no había que especular y ofreció la ayuda de Estados Unidos al pueblo español.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-12642" alt="006" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/03/006.jpg" width="350" height="259" /></p>
<p>Después de la entrevista, hubo tiempo para charlar con el presidente y su esposa. Una charla informal y trivial. Bush preguntó sobre cómo nos iba aquí, cómo estaban los niños, hasta habló con Lorenzo sobre la pesca en Tejas. Estuvo amable y simpático. Campechano, cercano.</p>
<p>Anécdotas al margen, todo el equipo corrió a la oficina para enviar la entrevista íntegra y que la emitieran cuanto antes. Pero no ocurrió. Pasaba el tiempo y no se emitía. Hicimos una crónica para el Telediario y salió antes que la propia entrevista. Prensa de la Casa Blanca empezó a llamarnos para saber qué pasaba. Estaban esperando a que TVE la diera para colgar la transcripción del contenido en su web y soltarla al resto de los medios. En Madrid, nadie nos supo dar una respuesta clara, más allá de que todos andaban muy liados. El entonces jefe de Internacional estaba tan extrañado como nosotros y la gente de la Casa Blanca. Parecía como si de pronto no nos interesara lo que Bush tuviera que decir a los españoles, como si ya no conviniera que fuéramos tan amigos de él. Esta, al menos, fue nuestra sensación. Nadie nos dijo nunca nada ni nos explicó por qué la entrevista se emitió tan tarde. Quizá fue fruto de la intensidad informativa de aquella terrible fecha o quizá sea un misterio más de todo lo que sucedió esos días.</p>
<p>Creo que nunca olvidaremos dónde estábamos y qué hacíamos aquel  11-M de hace diez años, ni los días siguientes. Sólo espero que una década después, hayamos sido capaces de aprender algo de tanto dolor y de tan pésima gestión de lo que pasó. O quizá no. Quizá nunca se aprende lo suficiente aunque, espero al menos, que podamos ya pasar la página.</p>
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		<title>EQUILIBRIOS</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Feb 2014 00:58:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sagrario Ruíz de Apodaca]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[La observadora romana]]></category>
		<category><![CDATA[The Washington "Post"]]></category>
		<category><![CDATA["House of Cards"]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p></p><p><img class="aligncenter size-full wp-image-12408" alt="photo" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/02/photo.jpg" width="480" height="507" /></p>
<p>Hay que hacerlos estos días para andar por las calles de DC. Cuando no es la nieve, es el hielo, o el viento…Tenemos un invierno, invierno. Con temperaturas que nos encogen y quitan las ganas de salir de casa. Pero hay que forzarse a ello aún cuando no haya un motivo que nos saque del calorcito hogareño. Hay  que hacerlo porque si no, se pierde el equilibrio, nos «enmarmotamos» y no puede ser.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-12407" alt="d29a3526-2ab6-4dd0-8515-4113ef26e5de" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/02/d29a3526-2ab6-4dd0-8515-4113ef26e5de-e1392421113141.jpeg" width="533" height="393" /></p>
<p>Hablando de este animal al que cada año ponen a prueba para saber cuánto queda de frío, esta vez «indicó» que unas seis semanas más. ¿Tanto? me preguntó alguien con extrañeza y pereza. Conté y ví que es exactamente el tiempo que le falta a esta estación para convertirse en primavera oficial. Allá por el 21 de marzo. La famosa marmota se llama Phil, de Pensilvania. Como cada año, la despertaron por la mañana temprano, el 2 de febrero. Si se veía su sombra, el invierno sería largo, si no, llegaría la primavera. Y como hacía sol, Phil vió su sombra y volvió a su madriguera. Conclusión: nos queda invierno para unas semanitas. Vamos, como marca el calendario de toda la vida, sin necesidad de interrumpir el sueño del pobre animal.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-12409" alt="spiral" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/02/spiral.jpg" width="974" height="150" /></p>
<p>Así que yo decidí volver también a mi madriguera. Y para pasar rápido este gélido invierno, me he puesto a ver los Juegos de Sochi y a descubrir nuevas series que echarme al cuerpo. Tengo que hablaros de una, en concreto, que me ha enganchado tanto como «House of Cards» o «Breaking Bad». Es francesa y su título en inglés es «Spiral». Lo tiene todo: crímenes, investigación, intriga, ambición política, el complicado mundo de las relaciones personales y de los intereses de todo tipo. Es policíaca pero va más allá. Políticamente incorrecta y muy real, hace perder la fe en las instituciones si es que nos quedaba alguna. Al ser francesa, además, todo suena muy cercano y familiar.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-12410" alt="images" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/02/images.jpeg" width="300" height="168" /></p>
<p>Además, quiero ser como la capitán Berthaud -la protagonista-. Independiente, audaz, astuta, tenaz, valiente y encima debatiéndose entre dos amores -muy atractivos los dos- que francamente, yo estaría como ella. Sin poder elegir a uno por no renunciar al otro :-0 Hay cuatro temporadas. Acaban de terminar la quinta y han encargado una sexta. Así que yujuuuuu!</p>
<p>Bueno, ya veis que el equilibrio lo he perdido. Ahora además acaban de soltar en Netflix la segunda temporada de «House of Cards». Si es que entre unas cosas y otras, no me da la vida, como a Obama, que ya ha pedido que nadie adelante nada de la serie para que no se la revienten <img src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif" alt=";-)" class="wp-smiley" /></p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-12411" alt="images-2" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/02/images-2.jpeg" width="282" height="179" /></p>
<p>Equilibrios también tienen que hacer los patinadores sobre hielo en los juegos de Sochi. Esta semana uno de los americanos, Jeremy Abbot, se cayó y se llevó un buen golpe en la cadera que le dejó aturdido por unos segundos. Aún así, se levantó y terminó su actuación. Chapeau. El español Javier Fernández se ha quedado sin medalla, pero creo que no lo ha hecho mal. Los juegos de invierno tienen mucho de mantener el equilibrio. Da igual que sea patinando, en un descenso alpino o  bajando a toda brea por un tubo de hielo, acostada en una especie de trineo plano, lo que se llama «skeleton».</p>
<p>Disfruto mucho con la programación especial de las teles americanas sobre las olimpiadas de invierno. Son los amos de la televisión. No sólo dan las competiciones, sino que las humanizan, hacen que te interese aunque no seas muy fan. Las acompañan con reportajes no muy largos pero extraordinarios de la historia de sus deportistas, americanos, claro. De cómo llegaron hasta aquí. Me ha gustado mucho la historia de Noelle Pikus-Pace, una madre que va con su familia a entrenamientos y competiciones y ha ganado la medalla de plata.</p>
<p><span class='embed-youtube' style='text-align:center; display: block;'><iframe class='youtube-player' type='text/html' width='1140' height='672' src='http://www.youtube.com/embed/e6dXqqJqBLc?version=3&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;showinfo=1&#038;iv_load_policy=1&#038;wmode=transparent' frameborder='0' allowfullscreen='true'></iframe></span></p>
<p>No soy olímpica ni lo he sido, pero mi ejercicio me ha costado hacer transitable el camino a casa y la parte de acera que nos corresponde. Aquí no vienen del ayuntamiento y te despejan la calle de nieve, no. Las máquinas sí lo hacen en las carreteras y en las calles importantes. En los barrios periféricos es otra cosa y limpiar las aceras es un deber de los ciudadanos. Así que pala en mano, todos contribuimos. Sentido de comunidad, una vez más. Y el que no hace su parte queda muy en evidencia.</p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter  wp-image-12412" alt="photo" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/02/photo1.jpg" width="454" height="512" /></p>
<p>Equilibrio también es no perder la paciencia porque, cuando nieva, no hay cole. Dos días seguidos llevamos esta semana. Jueves y viernes. El lunes es fiesta, así que los escolares se han sacado cinco días de vacaciones blancas sin esperarlo. Eso sí, los cines, los restaurantes y las tiendas abren. Los colegios no. ¿Alguien me lo explica?</p>
<p>Y os dejo con esos anuncios que tanto invaden estos días la programación sobre los juegos de Sochi en las teles americanas. Confieso que consiguen que se me escape una lágrima de emoción. Aquí va un ejemplo.</p>
<p><span class='embed-youtube' style='text-align:center; display: block;'><iframe class='youtube-player' type='text/html' width='1140' height='672' src='http://www.youtube.com/embed/57e4t-fhXDs?version=3&#038;rel=1&#038;fs=1&#038;showsearch=0&#038;showinfo=1&#038;iv_load_policy=1&#038;wmode=transparent' frameborder='0' allowfullscreen='true'></iframe></span></p>
<p>Y por aquello de respetar el equilibrio. La pregunta es ¿y el padre, dónde está? porque  los hay que también ayudan mucho. ¿Nadie les da las gracias a ellos? Hay que ser justos. Que paséis una buena semana.</p>
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter  wp-image-12413" alt="BgeRqljIAAAyTwv" src="http://www.eluniversodemartina.es/wp-content/uploads/2014/02/BgeRqljIAAAyTwv.jpg" width="466" height="451" /></p>
<p>&nbsp;</p>
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